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El cuerpo tiene memoria

Mi madre me dijo que nací completa, habrá que definir “completa”. Todos aquellos que nacemos según la normalidad establecida tenemos un gran regalo porque “nacimos completos”. En este sentido me refiero a mi cuerpo, todo en su lugar dicen, no me falta nada, todos los dedos completos, dos ojos que ven,  en apariencia todo bien. Corazón que late, respira, siente y oye, todo bien dijo el médico.

Nací con un cuerpo, sano decía mi madre. A veces enfermaba , me daban medicina, me levantaba y seguía la vida. Siempre dando por hecho de que no pasa nada en mi cuerpo todo está totalmente controlado y voy por las experiencias siempre con mi piel y lo que en ella se encuentra porque es mi envoltorio, ese que me durará hasta que pase al otro mundo y lo deje. Pero creo que no lo dejaré tal cual me lo han dado porque para comenzar mi cuerpo cambia a cada momento.

Sigo disfrutando de la vida, como y brinco. Corro detrás de algo cuando lo quiero tener o alcanzar, me pongo los zapatos que me acomodan y me sientan a la moda, no importa que al principio me aprieten o no pueda caminar de tan altos que son pero me permitirán verme más alta y esbelta.

También me maquillo y me desaparezco tras una tonelada de cremas carísimas que para el cuello, que para los párpados, el ceño hay que cuidarlo, las comisuras de los labios, esos que me dicen si mi vida ha sido buena o mala o triste, se mueven con las emociones y mi cuerpo sigue cambiando y continuo mi camino porque me siento bien.

Uso mi cuerpo como mejor me conviene, si como mal engorda sino como adelgazo y si picante llora mi estómago y arde la lengua pero queda un gusto estupendo. Si estoy deprimido como dulce y pan y grandes cantidades de pasta. Al fin y al cabo existen los gyms como el confesionario donde se deja toda la porquería que se le hace al cuerpo. O igual bailo zumba aparentando agilidad y gracia, fastidiando mis rodillas y espalda pero feliz, aún no siento que subo de peso, me veo todavía en forma y tengo buen apetito, el latido de mi corazón brinca tal alto que creo está igual de alegre cuando me muevo.

Creo que tengo el comportamiento de una multitud aunque crea que soy origina. Y al igual que los otros si nos sentimos decepcionados lloramos y comemos, alcoholizados o drogados no importa, queremos sentirnos bien y nuestro cuerpo es el conductor de ese placer, al fin y al cabo hay productos y comida para la resaca y el cuerpo sigue acumulando una mezcla de buenos y malos momentos y comida y emociones. El cuerpo aguanta nos sentimos bien y los años siguen su camino, su destino? No lo sé.

Mi cuerpo puede hacer cientos de movimientos, con brazos, piernas, ojos, dedos y cada uno tiene su lenguaje tiene su lenguaje, es estupendo tener un cuerpo sabio, completo que no te preocupe por respirar o hacer la digestión o el compromiso de respirar porque es lo que nos mantiene en tierra. Si algo está mal seguro nos contesta con un piquetito, o un dolorcito, no pasa nada luego se me va, se esconde esa pequeña molestia  seguimos placentera la estancia terrenal.

En el mundo en el que permanecemos hay ciertas características que necesitamos  cubrir para ser competitivos, físicamente podemos cambiar el aspecto, negar lo que la naturaleza y mi herencia familiar me han transmitido al fin y al cabo ya no me sirve, está obsoleto y no sirve a los propósitos actuales. Y el cuerpo sigue cambiando pero la mente es nuestra podemos ordenarle lo que queramos porque es nuestro envoltorio y somos poseedores de él.

Cuando tomamos decisiones debemos responsabilizarnos del resultado entonces si estuvo bien estamos gozosos pero si no viene la depresión y angustia y el cuerpo cambia. Los años siguen acumulándose.

A veces no tenemos conciencia de que el tiempo pasa porque me sentimos bien. Hacemos de vez en cuando ejercicio porque las fiestas y las celebraciones nos dejan exhaustos y cansados  y tenemos que dormir al otro día fuera de horario normal, es decir, dormimos de día. Y cuando nos levantamos tenemos cierto atraso  en las actividades cotidianas y con la ansiedad por terminar la concentración se escapa y el olvido se estaciona en citas y objetos hasta en nosotros mismos.

Si nos gusta nuestro trabajo o ya le encontramos cierto sentido, lo desempeño  lo mejor que se pueda pero pareciera que siempre estamos atrasados en productividad a pesar de trabajos tiempo extra, no importa que no lo paguen, competimos  por un puesto más alto y el jefe dijo que somos buenos candidatos. Estamos fuertes y podemos. Hay que celebrar y comprar algo que diga que vamos por el camino del triunfo aunque no  alcance, se paga luego con los próximos sueldos.

Si hay familia como padre o como madre,las presiones llegan y las responsabilidades se dejan sentir y el cuerpo se colapsa se molesta, se enoja porque los esfuerzos no son recompensados ni reconocidos por nadie ni por compañeros, empresa o la misma familia. Pareciera que nunca  es suficiente la entrega pero pero aún se es y  para demostrarlo. Unos pequeños dolorcillos en el estómago  alejan de la concentracion pero hay que estar alerta porque como también tiene que seguir la  preparación en otra carrera o negocio que se ha descuidado por las reuniones de trabajo o sociales. No importa todavía se es joven, bueno ya no tanto.

Finalmente después de sube y baja de emociones y sentimientos, festejos, responsabilidades, mala alimentación, falta de sueño, frustración, decepción, depresión se tiene  que acudir al médico porque nuestro mundo comienza a tropezarse y dar vueltas. Pues resulta que de tanto zangoloteo de la vida y el poco cuidado del cuerpo y todo lo que contiene, hígado, riñones, estómago, ojos, cerebro y todo lo demás, se han cansado y tienen una gran deuda de bienestar que se ha perdido porque por hacer lo que no se necesita, el organismo se transforma en un ser exhausto y fastidiado. No se obtuvo todo lo que se quería porque quizás se perdió la brújula de prioridades, nunca se pudo  disfrutar de lo que se tenía por anhelar y codiciar otras muchas situaciones y objetos o personas, la envidia y las presiones sociales lograron dominar la vida y pensamientos,  eligiendo lo equivocado y recibiendo las consecuencias de eso sobre la salud, sobre el cuerpo, aquel que fielmente sigue con tanto esmero a cada ser humano. Que se hinchaba o adelgazaba y retozaba y  aún cuando enviaba pequeñas alertas nunca fueron atendidas completamente.

Así que el cuerpo tiene memoria y  acumula deudas, unas se pueden pagar otras compensar y otras esperar un milagro para poder continuar.

Ahora después de que analizo que mi vida es como cualquiera de muchos y me doy cuenta que estoy envejeciendo. Comienzo a acumular enfermedades o a evitar ya ciertos alimentos o actividades incluso abandonar ciertos grupos o amistades. Cambiar estilo de vida. Soy mortal como todos no pretendo más pero el dolor me asusta, nadie sabe cuándo pero creo que podemos elegir el cómo.

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